San Miguel de Allende cuenta con innumerables restaurantes de chefs reconocidos a nivel mundial. Si planeas visitar este lugar, debes de ir mínimo 3 días para poder comer y cenar las delicias que este Pueblo Mágico te ofrece, sin etiquetas en la vestimenta, en un ambiente más relajado que en la ciudad, pero con un nivel de comida igual que en la Ciudad de México.
Empezaré por mi restaurante favorito: “MOXI” del chef Enrique Olvera. Lo más espectacular para mí, y agradezco que no lo quiten nunca de la carta, son las papas fritas en aceite de trufa, son crujientes y con un gran sabor. Esta vez nos tocaron platos distintos a los que probamos hace 3 meses que fue la última vez que estuvimos ahí, lo que me hace pensar que el menú cuenta con gran rotación. Es un lugar relajado y moderno, con una terraza muy agradable, el servicio es muy bueno, los meseros están vestidos de forma casual y en tenis, lo que hace que te sientas en un ambiente más familiar.

Los platos son muy elaborados y siempre con toques mexicanos, considero que es un chef que hizo contacto con la base de nuestra gastronomía, convirtiéndola en algo sorprendente que te hace enamorarte aún más de lo que este país tiene que ofrecer. El estilo de comida, aunque es parecido al del Pujol por ser el mismo chef, es muy distinto. Los platos son más grandes, es a la carta y son platillos menos elaborados y yo diría que más fáciles al gusto.
Pedimos salmón con granos de elote y epazote, un tamal de frijol, un carpaccio de alcachofa, un delicioso lechón y obviamente no podían faltar las papas trufadas. Si tuviera que escoger los dos mejores platos, me quedo con el lechón y el carpaccio de alcachofa, son dos difíciles platillos que para realzar sabor, deben estar bien preparados y combinados con ciertos ingredientes que los resaltan.
Este viaje también nos fuimos a conocer el restaurante «áperi», del hotel Dos Casas. Catalogado como “mejor restaurante nuevo” y “mejor restaurante de hotel” del chef Matteo Salas, nacido en Milán, Italia, pero que vivió en Mexico desde pequeño. Trabajó en muchos lugares con estrella Michelin, hasta que decidió instalarse en San Miguel de Allende, por la calma que le caracteriza, conquistando con sus platillos a quienes los visitan. Un lugar de varios estilos, con un patio interior muy iluminado y con todos los detalles cuidados. El servicio no fue el mejor, ya que desde que llegamos a las 8 pm nos empezaron a presionar ya que la cocina cerraba a las 10 pm, lo cual no se me hizo propio de uno de los hoteles más famosos de esta ciudad, y la forma en la que nos lo dijeron, tampoco fue como yo le hubiera dicho a mis clientes. Sin embargo, llegaron los primeros dos platos y nos dejaron boquiabiertos. Un pulpo en perfecta cocción, con unas lentejas de sabor fuerte y encima una yema y oreja de cerdo crunchy, que al combinarlo todo hacía que el platillo, literal, tuviera magia propia. El otro primer plato que probamos fue un sashimi corte grueso de un pescado que jamas había probado antes, un sabor como a mantequilla que estaba de verdad inigualable, en un granizado cítrico que combinaban a a perfección. De segundo plato pedimos un lechón (como podrán ver me gusta mucho), pero casi no tenia sabor, le faltaba darme ese algo que me dieron todos los demás platillos. También pedimos como plato fuerte el chamorro, simplemente espectacular, el sabor lo decía todo, un plato que hablaba por si mismo. Aplausos para el chef Matteo Salas, ya saben lleguen temprano, porque cierran temprano.

El tercer día nos fuimos a “THE RESTAURANT” del chef Donnie Masterton, quien fue chef ejecutivo en Hollywood Bowl, donde servía comida a 18 mil personas. Después decide venir a esta ciudad con una vida más relajada, donde montó un menú de comida internacional, colaborando con productos de granjas cercanas, cuidando todos los ingredientes dando así la máxima calidad. El lugar es sorprendente, cada cuarto es como si estuvieras en un restaurante completamente distinto, hay gusto para todas las personas. En este restaurante más allá de encontrar combinaciones sorprendentes, te vas a encontrar ingredientes que solos, sin ninguna preparación muy elaborada, te dan el máximo sabor. De entrada pedimos la tabla de quesos, los cuales eran de zonas aledañas y realmente buenos, combinados con una miel de trufa, que los hacía aún mejores. Pedimos también unas tostadas de conejo, y pese a que es un animal que da poco sabor, no hacía falta ni siquiera agregarles salsa. De plato fuerte pedimos un salmón con costra de betabel y una pasta hecha en casa, que hace que sea un platillo que la gente pida mucho por hacerlo de forma artesanal, y no precisamente porque la salsa fuera algo ingenioso o un ingrediente gourmet. Es un lugar de gran calidad donde no saldrás sorprendido por ninguno de sus platillos, sin embargo, comerás estupendamente. El servicio fue rápido, pero no todos los meseros conocían las cosas que se sirven en el lugar, por lo que considero que, al ser la cara que le dan al cliente, deberían ser los más capacitados para enaltecer al chef, a sus productos, a sus platillos, y enamorarte así, a través de los ojos del quien te está atendiendo.
Nos faltó mucho por ver, pero siempre es buena excusa para volver a este mágico lugar. Mientras les dejo la reseña de estos 3 grandes restaurantes, para que se den una vuelta por San Miguel y vean lo que esta ciudad tiene que ofrecernos en materia gastronómica. México además de ser rico en gastronomía mexicana, alberga miles de restaurantes y chefs conocidos y reconocidos a nivel mundial, somos cuna gastronómica, no necesitamos viajar muy lejos para probar las delicias de diferentes países.

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