He de confesar que cada vez que invitaba a mi casa a comer a mi amiga Raquel (quien sólo come kosher), me ponía un poco nerviosa, ya que había que pensar en un menú que cumpliera con todas las reglas permitidas. Por eso, hoy en día no dejo de admirar a los grandes chefs que cocinan kosher y que logran creaciones increíbles, con tantas limitaciones bajo estas estrictas normas.

Es importante empezar diciendo que gran parte de las costumbres judías se basan y rigen por la comida, por lo que para quienes siguen este tipo de dieta es realmente un estilo de vida, pues para ellos es un modo de alimentar su alma y su cuerpo.

La palabra Kosher quiere decir “apropiado, lo que está permitido”. Para que la comida pueda ser kosher debe de cumplir ciertas reglas del judaísmo que están escritas en la Torá. Por ejemplo, los animales tienen que morir de cierta manera aceptada y no deben de sufrir, su muerte debe ser lo más rápida posible y preferiblemente de una manera inconsciente. Si un animal muere de enfermedad, o sus órganos están enfermos, éste no pasará la prueba kosher. Otra regla es que la carne debe ser de animales con pezuñas y que sean rumiantes (más de un estomago). Por ejemplo el cerdo es un animal prohibido, debido a que sólo tiene un estomago, aunque tenga pezuñas.

Los peces que se pueden comer son aquellos que tienen escamas y aletas, y los mariscos están totalmente prohibidos. En cuanto a las aves, sólo se pueden consumir aquellas que sean domésticas y no las que están destinadas a la caza.

Los vegetales, frutas, hortalizas y cereales, se puede comer sin restricción alguna, ya que son productos que da la tierra.

Entonces, hay cosas que de ninguna manera se pueden consumir como el cerdo, mariscos, tiburón, reptiles e insectos rastreros, entre otros; luego están los alimentos que da la tierra que no necesitan supervisión; pero prácticamente todos los demás productos como carnes permitidas, derivados de animales y comida procesada, necesitan la revisión de un supervisor autorizado que verifique que en el proceso del alimento se cumplan todas las reglas del “cashrut” o kosher.

Además, hay una regla muy especifica al hablar de los productos lácteos: éstos jamás se deben de mezclar con productos de carne, e incluso se deben de manejar 2 vajillas para jamás mezclarlos. Y si ya se consumió carne, deben de pasar algunas horas para poder ingerir un producto lácteo. Es por esto que hablan de menús de “carne” y de “leche”.

Así, en una dieta kosher los alimentos se dividen en 3 grupos: los cárnicos, lácteos y parve. Como ya lo mencionamos, los cárnicos y los lactéos no se deben mezclar; sin embargo, los parve se pueden mezclar con cualquiera de los otros dos grupos. Los alimentos parve son las frutas, verduras, cereales, hortalizas, peces y huevo, entre otros.

Estas son sólo algunas de las normas de la dieta kosher y muy a grandes rasgos, ya que existen tratados completos al respecto; y como en todo, cada quien decide cuáles seguir y cuáles no.

Sabiendo todas estas reglas, reconozco y admiro aún más a los chefs que han llegado a sobresalir y triunfar por su creatividad en el tema culinario kosher, teniendo tantas restricciones y sin poder usar muchos de los productos gastronómicos sobresalientes en el mundo, como es el foie gras, el jamón ibérico de bellota y la langosta, entre otros.

Definitivamente para mí sería muy complicado no poder comer una sincronizada, ya que el jamón y el queso no se deben mezclar. O imaginar mi vida sin un chocolate de chicharrón de cerdo o de jamón ibérico. Admiro su fuerza de voluntad para resistirse ante tantos placeres gastronómicos.

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