Marzo está por terminar y es necesario hacer una reflexión. El 8 de marzo las mujeres festejamos algo más que un día, recordamos el incendio de una fábrica donde murieron muchas mujeres trabajadoras que, como varias de nosotras, solamente intentaban alzar la voz y ser notadas.

Nunca había querido festejar el día internacional de la mujer simplemente porque, para mí, eso significaba seguir estando en desigualdad de oportunidades frente a cualquier hombre, pero este 8 de marzo fue diferente. Este año sí lo festejé y recordé el trabajo tan grande que es querer llegar a ser alguien sin sacrificar tiempo con familia, amigos o la salud, sólo por el hecho de ser mujer. Todo por la idea que sale de la exigencia, de esa presión que ejerce la sociedad, de todos los que te rodean y hasta de ti misma, porque eres mujer.

México es un país machista, donde las posibilidades no son las mismas para un hombre que para una mujer, seguimos en desigualdad de condiciones. Incluso la relación de sueldos es de 80 centavos para una mujer y 1 peso para el hombre. Y de aquí emana la necesidad de tener equidad, pero también de tener la posibilidad de ser madres sin descuidar a nuestros hijos y poder trabajar para lograr nuestras metas. Ahora, ¿las escuelas nos apoyan? En realidad no. Los niños a las 2:30 están en tu casa, y no sólo eso, hay que hacer tareas, preparar la comida, pero que sea nutritiva, llevarlos a las clases de las tardes, y ahí termina tu día si te va bien. Aquí es donde en verdad envidio un poco la vida europea en donde las escuelas te permiten tener una posibilidad de trabajo igual a la del hombre, en donde a los niños se les da de comer, hacen la tarea y tienen sus demás actividades en la escuela misma. ¿Y eso hace a las mamás europeas malas madres?, ¿o tienen a sus hijos abandonados? No, eso simplemente te da la posibilidad de tener una igualdad real con un hombre. Por ejemplo, cuando se enferman los niños, los hombres también se quedan a cuidarlos.

Además, este mes de marzo se aprobó una iniciativa en donde se buscó quitar la ayuda de las guarderías para niños, dando la opción a las madres de aportar dinero, si deseaban hacer uso de ese beneficio. ¿En serio eso nos permite tener la posibilidad de crecer?

Por eso, esta gaceta la quiero dedicar a todas las mujeres mexicanas que se levantan a las 6 de la mañana para llevar a sus hijos a la escuela, que trabajan pero con la limitación de que a las 3 de la tarde tienen que estar en sus casas con comida saludable lista para alimentarlos, y que por lo general, en la noche tienen que terminar ese trabajo que quedó pendiente por la falta de tiempo para poder convivir con sus familia. ¡Sí!, les aplaudo a todas ellas que luchan contra el estereotipo mexicano de mujeres, saliendo, trabajando y mostrando fortaleza de género.

Así que sí, el pasado 8 de marzo sí festejé, porque para que yo hoy sienta destellos de igualdad entre hombres y mujeres, muchísimas antes de mí lucharon para que esto fuera posible, porque hoy habemos algunas que podemos ser mamás e intentar desarrollarnos en el ámbito profesional, sin descuidar ninguna de las dos, porque sí es posible, pero cuesta mucho por el poco apoyo que tenemos. Pero mujeres, ¡sí se puede! Y luchando juntas vamos a lograr compaginar todo y triunfar en nuestras casas y en nuestros trabajos.

Así que feliz día de la mujer, pero valorémonos todo el mes y todo el año, y luchemos día con día para que nuestras hijas, nietas y todas las siguientes generaciones se empoderen y vean un cambio aún más real en nuestro México.

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