La cultura del Slow Food

Publicado el
10 de
octubre
,2019
Por am.chef

Todos conocemos la comida rápida y alguna vez hemos caído en la tentación. Sin embargo, el “fast food” ha inculcado hábitos alimenticios que perjudican a la sociedad y que han permeado por años. Por eso surge el “slow food”, un movimiento que busca combatir la comida rápida y ofrecer una alternativa más saludable. 

La cultura slow food nace en 1980 en Italia, fue fundada por Carlo Petrini y ha ganado mucha popularidad en los últimos años. Actualmente, cuenta con más de 100,000 miembros en diferentes países, que además de practicar la filosofía, se dedican a promover alimentos ecológicos, participar en distintas actividades sociales y a fomentar el consumo responsable. 

Consiste en una filosofía que promueve la salud física y emocional de las personas, por eso creo que es interesante explorar el tema. 

El slow food hace referencia al arte del buen comer; digamos que no se trata de una dieta que esté de moda, más bien, es un estilo de vida consciente que se fundamenta en mejorar la calidad de vida de las personas mientras se lucha por el derecho que tienen los individuos al placer y gusto por la comida. 

El slow food propone retomar los hábitos que son buenos para nuestra salud, y que además, son sustentables y apoyan el comercio justo. Lo que consumimos afecta nuestro bienestar, y también distintos ámbitos de la vida como el social, cultural, y por supuesto, ambiental. 

Hoy en día vivimos a la carrera, constantemente tenemos prisa y perdemos la capacidad de disfrutar del momento. ¿Cuántas veces no has desayunado con prisa porque necesitas llegar al trabajo? ¿Cuántas veces no has comido frente al televisor? El slow food pide a las personas apreciar el buen comer y promueve un ritmo de vida lento. 

Si quieres practicar el slow food lo que tienes que hacer es comer con atención, valorar la calidad de los alimentos, consumir aquellos que sean orgánicos y locales, evitar procesados y artificiales.

Puedes poner en práctica la filosofía del slow food al tener consciencia de lo que estás ingiriendo, lo que te llevará no sólo a disfrutar de los placeres de la comida, sino también retomar hábitos positivos. El slow food nos invita a disfrutar de los alimentos y de la compañía, usar el sentido del gusto y el olfato para saborear la comida, retomar recetas y platillos locales o familiares, llevar una alimentación equilibrada, comer en la mesa y no en el sofá, masticar bien, comer despacio que favorece la digestión, e incluso cuidar del medioambiente. 

Todo esto nos ayuda a mejorar nuestra relación con la comida, ingerir más nutrientes y menos calorías, comer en paz cuando lo hacemos solos y estar presentes cuando lo hacemos acompañados. 

La meta del slow food es globalizar lo local, hacer que la sociedad sea más consciente y se pueda librar de una vida acelerada. Tan abogan por la tranquilidad que su símbolo es un caracol, precisamente porque representa lentitud. 

¿Cómo ves? ¿Te animas a practicar el slow food? ¡Yo creo que vale la pena intentarlo!

Referencias: