Aida

Publicado el
13 de
marzo
,2018
Por am.chef

Como muchos de ustedes saben, Aida abrió sus puertas este 10 de marzo. No fue una tarea fácil, he de reconocerlo, pero es un proyecto en el cual se ha dejado el corazón y que se ha hecho con mucho amor.

Aida es un lugar mágico, donde cada espacio tiene un sabor especial. La cocina abierta deja ver el esfuerzo con el que todos cocinamos por medio de ese ventanal que nos pone en contacto con el cliente y que abre nuestra alma al que pasa por el frente.

Desde ahí se puede observar la creatividad con la que los platillos están hechos. Un huerto, en el que se ve crecer vida y permite probar especias diferentes, hacer nuevas combinaciones y desarrollar las pruebas para nuestros siguientes platillos.

Este proyecto me ha enseñado que nunca se deja de aprender, que todas las personas que nos rodean son seres que nos suman, eslabones que te hacen crecer y ser mejor. Aida es reflejo de un gran equipo, en donde cada una de las personas que lo formamos ha dejado su propia huella para formar algo que espera sorprenderlos y enamorarlos como estamos nosotros de este gran proyecto.

Hace un poco más de 8 meses que se empezó la planeación de Aida. Primero, iniciamos con la creación de una carta balanceada que encerrara un poco de todo para consentir los gustos de todos los futuros comensales. Claro que fue un proceso de constante prueba y error en el laboratorio, donde 20 personas, amigos e invitados, nos daban distintas opiniones objetivas de los platillos que presentamos. Después de esto, los más votados y los más elogiados en general, eran presentados a Grupo Hunan para hacer una segunda selección, y ya con los platillos seleccionados, se iban agregando otras opciones o ciertos ingredientes que faltaban para equilibrar nuestra carta. Todo lo anterior con el toque representativo que me caracteriza.

Ya con las recetas minuciosamente elaboradas, empezó el levantamiento de este lugar que junta muchos sueños en común. Un gran arquitecto dio vida a este increíble lugar que poco a poco fue agarrando vida, y que con cada visita daba ese sentimiento de alegría al entrar por sus puertas.

Y así, después de algunos meses, Aida estaba lista para que entráramos a esa cocina que aprendería a cocinar como yo aunque mis manos no fueran las que tocaran el alimento. Este proceso es increíble pues cuando pruebas un platillo que sabe a ti, sin que lo hayas siquiera tocado, sabes que jamás se perderá la esencia de lo que Aida nació para ser.

Todas las personas que forman esta cocina tardan un determinado tiempo en lograr igualar el sabor que se necesita, y después de algunas semanas entiendes que es un proceso que no sólo consiste en seguir recetas, sino que hay que conocer a la persona que las hace para que empiecen a pensar como tú, hasta que llegan al punto de mover las manos igual que tú. Es el momento en el que entran a la cocina de Aida y dejan de ser ellos, para convertirse en la persona que le dio vida a ese menú y a sus platillos, ese día en el que cada persona que cocina en Aida, aprende a ser yo y a cocinar como yo, y mis platos saben a mi. Ahí es cuando la sonrisa, tanto del que hace el plato como la mía al probar lo que ha hecho, es difícil de quitar de la cara, es la prueba de que hay una trascendencia. Fue el momento exacto en el que supe que la cocina estaba lista para abrir las puertas del Aida, y para que cada uno de ustedes nos dé la oportunidad de enamorarlos.

Aida llegó a mi vida en el momento preciso para enseñarme que siempre se puede dar más de lo que se cree y que los límites no existen cuando realmente quieres algo.

Agradezco de manera personal a esas personas que en estos 8 meses de preparativos han caminado junto a mí para que esto sea posible y tenga todos los detalles y el amor para ser un éxito. Gracias familia Cuaik por abrirme los brazos y hacerme sentir como en casa siempre. A todos los chefs que lucharon con y por mi menú, como si fuera propio, tendiéndome la mano para que todo fuera posible. A todo el equipo am por su entrega, dedicación, paciencia y cariño con este proyecto. Y sobretodo, a mi familia por darme alas por encima de sus necesidades.

Es un verdadero orgullo poder presentarles este proyecto lleno de sueños e ilusiones, ¡espero que lo disfruten tanto como yo!