ALGODÓN DE AZÚCAR

Publicado el
08 de
diciembre
,2020
Por am.chef

Hoy les cuento la historia de uno de los productos dulces más emblemáticos de la existencia, el algodón de azúcar. Ayer, 7 de diciembre, se celebró su día mundial y tiene toda una razón de ser, no sólo tiene una historia interesante pero sigue siendo relevante y un favorito para los niños del mundo.

Desde mucho tiempo atrás, en Italia, varios chefs usaban técnicas con azúcar, agua y aire, para hacer hilos de azúcar con los que pudieran decorar ciertos platillos y postres. Esto lo podemos contemplar como el antecesor de la técnica que se usa para hacer algodones de azúcar, pero no fue hasta que dos hombres, un dentista, William Morrison, ¿lo pueden creer? y un confitero, John C. Warton, unieron conocimientos y pasiones para crear la primera máquina para hacer algodón de azúcar.

Hay varias versiones sobre cómo se dio a conocer esta máquina. Según ciertas fuentes, fue dada a conocer en 1904 en la feria de St. Louis, Missouri, aunque algunos dicen que desde antes William solía ofrecer el dulce en su consultorio dental. Y algunas otras exponen la idea de que se presentó en el año 1900 en la Exposición Universal de París, que es la que más me hace sentido y a continuación les cuento porqué.

¿Cómo fue que el algodón de azúcar viajó por el mundo y lo conquistó? Pues fue gracias a Barbapapá, un dibujo animado que fue el protagonista de una serie de libros para niños, escrito en Francia, y reflejaba a un algodón de azúcar, esponjoso y tierno, algunos podrían decir “delicioso”, que fue un éxito alrededor del globo, lo que hizo del algodón de azúcar un favorito.

Ahora, este dulce no se hizo muy popular sólo por su aspecto o sabor, simplemente es dulce, pero lo que verdaderamente lo catapultó al estrellato es la magia que viven las personas al ver cómo se hace. Esa máquina es un artefacto de la ciencia que implica hacer del proceso toda una experiencia, y como ya sabemos, sin experiencia o buen servicio, no hay nada.

Para hacer algodón de azúcar, la ciencia es muy sencilla, se necesita azúcar sólido, un poco de agua y aire, a todo motor. Lo que sucede es que se derrite el azúcar, volviéndola líquida, y el aire, al expulsarla por unos pequeños agujeros, la saca en forma de hilos que se vuelven a condensar para juntarse en una esponjosa nube de azúcar, un gran algodón.

Normalmente encontramos algodón de azúcar de colores, el tradicional de toda la vida es el rosa, también encontramos azul, que estoy casi segura que se hizo para hacer una distinción entre niños y niñas y que todos estuvieran contentos, pero hoy ya hemos superado esas ideas y cada quién come el del color que más le guste. Hoy encontramos hasta amarillo o blanco, o de muchos colores y formas distintas, ya son obras de arte, y en algunos lugares han buscado la forma para añadirle sabores y puede ser de limón, moras, chicle y hasta han habido chefs que se aventuran y han hecho “nubes” con sabores gourmet, por ejemplo, con sabor a pesto.

El algodón de azúcar definitivamente llegó para conquistar el mundo de los dulces, pues ya no sólo lo encontramos en forma de algodón, sino que en helado de sabor de algodón de azúcar, en paletas, en toda forma imaginable. Eso sí, encontrar un vendedor en la calle con la vara agujerada para clavar los palitos de algodón, llena de algodones de colores, es de los momentos que nos sacan una sonrisa a todos, en especial a los niños. Lo que sí hay que tener claro, es que gran parte de la magia de un algodón de azúcar es ver cómo se forma y debemos de elogiar esto pues es parte esencial de la cultura callejera y de las ferias del mundo.