Calaveritas de azúcar

Publicado el
29 de
octubre
,2019
Por am.chef

Esto fue un shock… pero las calaveritas de azúcar, así como el pan de muerto, en un principio ¡se hacían con sangre de los sacrificados! En serio que nuestros antepasados sí que disfrutaban de esos ritos sangrientos.  

Claro que eso también desapareció con la conquista, pero los dulces datan de hace mucho tiempo ya que eran favoritos del pueblo, así como las semillas de amaranto con miel de maguey.

Ya en la época de los conventos, las calaveras se empezaron a hacer con pasta de alfeñique y azúcar. El alfeñique es una mezcla de claras de huevo, azúcar, gotas de limón y una planta llamada chautle. 

¿Y qué creen? El alfeñique ¡es de origen árabe! Y por supuesto que llega a través del conocimiento de los españoles. Actualmente este dulce es tan importante para nosotros y nuestra gastronomía, que todos los años celebramos la Feria del Alfeñique hasta el 2 de noviembre en Toluca.

Estos dulces tienen forma de calaveras para hacer homenaje a los muertos.  

En el prehispánico, las calaveras se usaban en el “tzompantli” que era una especie de altar de las culturas mesoamericanas. Para ellos, la muerte no se consideraba como el fin, si no que implicaba la culminación de una fase de la vida y su extensión a otro nivel. Por lo mismo conservaban los cráneos de los sacrificados como trofeos y los colocaban en dicho altar para la posteridad. Estas son las calaveritas originales que pintaban con sangre de los sacrificados, no se comían.  

Hoy en día, dependiendo de dónde estés, puedes encontrar calaveras de todo tipo de ingredientes como de amaranto o chocolate, si estás en Puebla con pepita, en Oaxaca le ponen miel en el centro, y las encontramos hasta de pasta de almendras.

Lo más bonito es que se pintan para adornar nuestros altares de muertos, y no sólo eso, sino que representan el respeto que tenemos por nuestras tradiciones gastronómicas. Es algo increíble el hecho de que cada integrante de la familia tome su calaverita de azúcar y le ponga su nombre para colocarlo en el altar y de esa forma convivir y acompañar a los que ya no están con nosotros para poder estar todos juntos otra vez.

Foto: El Heraldo