Colores en los moles

Publicado el
09 de
septiembre
,2019
Por am.chef

 En épocas pasadas la comida siempre fue sinónimo de agasajo, de consentir a nuestros amigos o familiares, y obviamente el mole —que es un platillo que toma mucho tiempo para  prepararse—, era uno de ellos. Cuenta con muchísimos ingredientes, así que era una pieza clave en hacer sentir especiales a los invitados. 

Así fue que se empezó a crear un mole para cada festejo. Por ejemplo para las bodas se hizo un mole que hablara del festejo  mismo, que simbolizara la pureza de la novia y el color más representativo en una boda: el mole blanco. Hecho a base de chile güero, almendras, piñones, verduras y más ingredientes que no deben ser tatemados para que no se vea perjudicado el color blanco que se busca. Aquí el chocolate —que en los moles funge como un ingrediente especial—, es blanco. Todos los ingredientes cooperan para que el resultado tenga un color blanco perfecto, que con el simple hecho de saber que ibas a una boda, sabías que lo ibas a comer.

Pero, ¿qué pasa si en lugar de ir a una boda se trataba de un velorio? Los muertos en México siempre se han despedido con un gran banquete, con música, y con el festejo por la vida misma del difunto. Y para esto fue creado el mole negro, el cual está destinado a apapachar a los familiares que tienen pena por haber perdido a un ser querido. Al contrario del mole blanco, el negro debe tatemarse lo más que se pueda para darle este color tan intenso, que toma por la ceniza de sus ingredientes.

Esto es sólo por mencionar algunos tipos de mole diferentes, ¿cuál es tu favorito?

El mole rosa, que es mi favorito, es un mole de fiesta, un platillo que alegra con sólo verlo. Aquí es donde yo  empiezo mi propia tradición, que es que en aquellas fiestas en las que quiero consentir, que son alegría y donde se comparte la amistad, ofrezco mole rosa. Una salsa que ilumina, que es pura vida. Su  color rosa tan intenso se le da con tinta de betabel que hace que sea un rosa muy vivo y brillante.