LO QUE NO VES EN UN EVENTO

Publicado el
12 de
mayo
,2020
Por am.chef

Cuando la mayoría de la gente va a un evento, llega, busca su lugar en una mesa o encuentra a sus amigos, le ofrecen algo de tomar y lo acepta con mucho gusto, empieza a ver toda la decoración que los anfitriones eligieron, y generalmente después se sientan a disfrutar la comida  emplatada a la perfección. Pero, ¿alguna vez se ponen a pensar todo lo que pasa tras bambalinas para llegar hasta ese momento en que el invitado está disfrutando? Muchas veces ni siquiera nos imaginamos las aventuras, preparaciones, preocupaciones y tiempos que hay detrás de cada platillo, pensamos que la gente está en cocina disfrutando al igual que tú del evento.

Primero que nada, siempre que llegues a un evento no des por hecho que debe de salir a la perfección sin imaginar lo que conlleva, piensa en todo, todo, todo lo que pasó antes para que las cosas estén como tú las ves en ese momento. Días, semanas o incluso meses de planeación. Muchos proveedores diferentes: lugar, decoración, banquete, bebida, música, iluminación y muchos otros detalles que decidir, negociar y pagar. 

Y bueno, voy a lo que me toca a mí: la comida. Les voy a contar lo que se vive detrás de un gran banquete. Primero te busca el cliente y es básico poder entender qué es lo que quiere, y muchas veces lo que cree querer no es lo que al final le vas a servir, ya que al leer su estilo, sus gustos y el tipo de evento, podemos proponerle algo que realmente le va a fascinar. Aquí empieza un ir y venir de propuestas, cotizaciones y juntos llegar a lo que se va a servir el día del evento, aunque claro, el resultado final siempre debe de rebasar lo que tu cliente se imaginó, porque nunca es lo mismo ver un menú en papel o en una pequeña prueba de menú, a tenerlo servido de forma espectacular en un evento ya en forma. 

evento Chef Ana Martorell

Ya que se acerca el evento, la planeación es importantísima, y ahí cada quien se organiza de manera diferente, yo soy de esas que tiene listas por todas partes, notitas, y papelitos: qué tenemos que preparar, quién lo tiene que  hacer, qué se debe de comprar… y las listas más importantes de todas, son las que nos recuerdan qué tenemos que llevar al evento y qué no olvidar, no les puedo explicar lo estresante que puede llegar a ser cuando estás en el evento y se te olvidó algo fundamental, y un banquetero debe tener la capacidad de resolver e improvisar para que todo salga perfecto y nadie note el error, pero definitivamente les puedo decir que cuando no hay ese estrés de por medio, todo sale mucho mejor, es por eso que, insisto, la planeación es lo más importante.

Cuando se trata de un evento grande, mucha gente cree que empiezas a cocinar ese día desde temprano, pero la verdad es que a veces nos toma 3 ó 4 días de anticipación, o incluso más. Todo lo que se pueda llevar adelantado al lugar, ayuda muchísimo, ya que nunca se sabe los problemas con los que te vayas a enfrentar el mero día. Todo, todo, todo puede pasar, y la regla es que el cliente no lo debe de notar. Nosotros tenemos que atacar cualquier problema que se presente para que el cliente ni si quiera se imagine que en cocina se está sufriendo.

Hay eventos en los que puede haber un problema a la mitad del servicio, ¡juro que es lo peor que nos puede pasar!, la cocina se paraliza, perdemos la concentración, queremos resolver el problema pero seguir con los tiempos y es ahí donde la experiencia y el saber cómo reaccionar, es fundamental. Son esos momentos en donde el mejor logra controlar la situación y el comensal dice simplemente un “todo delicioso”, sin saber lo que en la parte de atrás se sufrió y se vivió.

Los nervios empiezan cuando el capitán dice que se inicia el evento, en ese momento los invitados desean que el tiempo pase lento y poder disfrutar mucho tiempo de esa deliciosa comida; sin embargo, en cocina sólo quieres que pase el tiempo rápido y que acabe y todo salga bien. Para este momento, seguramente ya hemos tenido que lidiar con 2 que 3 problemas. Sin duda, de los errores se aprende y al final la experiencia te va dando el callo de dejar de sufrir en los eventos, porque al final para ti tiene que salir perfecto.

evento Chef Ana Martorell

Para quienes servimos eventos con un “qué delicia”, se paga el sudor de los nervios, el cansancio y todo lo que se vive antes y durante un gran evento, es ahí cuando sabes que todo valió la pena. Aunque no crean, espero muy pronto poder volver a vivir estos nervios y estar sirviendo eventos para mis clientes.