MOLES Y MADRES

Publicado el
05 de
mayo
,2020
Por am.chef

¿Alguna vez se han puesto a pensar que cada platillo tiene una historia, un componente social, muchas veces incluso puede llegar a ser el maravilloso resultado de un error, pero que también tienen características y cargas emocionales? 

México tiene una increíble tradición gastronómica, y uno de sus platillos más emblemáticos es el mole. Y aquí me gustaría hacer un alto para destacar las similitudes entre las madres y los moles. De entrada, cuantas veces hemos escuchado en México a alguien decir “la mamá, es la mamá”, y sí, la importancia de las madres en la sociedad mexicana, es realmente grande. La manera en la que promueven la unión familiar es increíble, y su mejor herramienta para lograrlo, suele ser la comida. 

Una madre está compuesta de muchas características, amor, ternura, enseñanza,  paciencia, compasión, compromiso, tiempo… Y para hacer un buen mole, necesitamos tiempo para lograr ese sabor y consistencia único que sólo la dedicación en el metate nos puede dar; también se requiere la enseñanza de pasar de generación en generación la receta secreta de cada familia, siempre he dicho que esa es la mejor herencia y ¡vale oro!; la paciencia de seguir todos los pasos necesarios para llegar al resultado final, conseguir cada ingrediente, tatemar lo que haga falta, entender el balance de sabores, moler y llegar a ese momento en el que logramos una salsa perfecta con el sabor de la receta de la bisabuela. Así, para considerar que una salsa sea un mole, necesitamos chocolate, semillas, chiles, maíz, especias y muchísimos ingredientes que hacen único a cada uno, molido a la  perfección en el metate, por eso siempre he dicho que nunca va a ser igual un mole de licuadora, que uno hecho de manera tradicional. 

Me atrevo a decir que en México, al igual que en muchas otras partes del mundo, las mamás casi siempre son los pilares de la sociedad quienes guían, unen, enseñan y arman las bases de todas las personas que la conforman. Así pasa con la gastronomía de un país, es parte fundamental para poder entender su historia, su gente, sus tradiciones, hasta sus características naturales debido a los ingredientes que podemos encontrar. Puedes escuchar la música de un país en donde quiera que estés, puedes ver fotos de sus monumentos y paisajes, puedes aprender su idioma de una manera muy accesible, pero para poder probar realmente su gastronomía tienes que llegar hasta ahí y tener en tus manos sus ingredientes, probar sus platillos preparados por las personas que han aprendido sus recetas ancestrales. De la misma manera, una madre tiene que estar presente en la vida de sus hijos para poder hacer realmente su función. 

Siempre he dicho que mis 2 pasiones en la vida son ser mamá y ser chef, es en donde he encontrado mi equilibrio y mi motor día a día. Y sin duda alguna, el mole es el platillo con el que entendí hacia dónde iba mi carrera, lo que me hizo enamorarme de México y toda su tradición gastronómica, ese simple paso que me faltaba para que todo hiciera sentido. Incluso ahí, he encontrado la similitud entre hacer un mole y ser mamá. 

A todas ustedes mamás, quiero darles un mensaje hoy. No necesitan saber hacer un mole y enseñarles a sus hijos a que lo hagan y lo amen, todo esto es simplemente una analogía de lo que debemos hacer, enseñarles nuestras tradiciones, la cultura que a su  vez nuestras madres y abuelas impregnaron en nuestra familia, y que hoy resulta parte de nuestra historia y de quienes somos, por más simple que sea una receta, una tradición, una canción o una historia, no dejen de repetírselas nunca, pues al final es con eso con lo que se van a quedar de ustedes. ¡Les deseo el mejor día de las madres!