PAVO

Publicado el
17 de
diciembre
,2019
Por am.chef

El pavo o guajolote es un animal que con sólo oír su nombre, nos empezamos a imaginar estas reuniones familiares llenas de risas, de amor, de convivencia. E s el platillo principal en dos de los eventos más celebrados en el mundo: Thanksgiving y Navidad. 

El pavo fue uno de los animales más usado por los indigenas como proteína, de hecho fue algo de lo que  los españoles se llevaron al continente europeo después de la conquista.

Este animal posee una carne llena de nutrientes, si la comparamos con otras carnes parecidas tiene muy poca grasa y colesterol, es súper magra, y nos aporta un gran numero proteico, además de ser muy fácil de digerir.

Cocinar un pavo puede ser tan fácil o complejo como sea la receta y la verdad es que hay infinidad de formas de cocinarlo. El más clásico es en el horno, y también es el más fácil, lo que sí es que al ser una carne muy magra, fácilmente se puede secar y por eso se sugiere inyectarlo para que  tenga mucho jugo dentro, se aconseja bañarlo cada 30 minutos, e incluso actualmente podemos encontrar unas bolsas de horno donde se mete el pavo con su jugo y se cuece como si fuera al vapor.

Pero esta no es la única forma de hacer el pavo. Por ejemplo la navidad pasada hice pavo pochado por 6 horas, no saben el sabor tan espectacular que fue eso, imaginen las tortas de pavo que hice que se chopeaban en el jugo de cocción de 6 horas… ¡sólo de recordar  vuelvo a salivar!. Y hablando ya de cocciones también  lo hice frito en aceite de cacahuate, al estar siempre sumergido completamente dentro del aceite, quedó realmente jugoso ya que las burbujas al freír lo llenaban de ese vapor que necesitaba para quedar jugoso perfecto. 

El pavo o guajolote siempre ha sido sinónimo de día especial, de día de fiesta, de día de estar con la familia, por eso siempre que lo vemos en una mesa, da igual si esta seco, si es horneado, frito o pochado, con el simple hecho de tenerlo en la bandeja nos recuerda que hay una festividad importante, digna de haber dedicado esa cantidad de horas en cocinar algo tan especial. Así que ¡feliz Navidad! y que su mesa esté llena de las personas que quieren y puedan compartir un pavo o guajolote, tradición que tenemos desde hace muchos siglos.