Pozole

Publicado el
03 de
septiembre
,2019
Por am.chef

Uno de los platillos más representativos de la cocina mexicana es el pozole, una preparación que viene desde épocas prehispánicas y hoy en día se mantiene como sello característico de la gastronomía nacional, aunque ya se usan ingredientes y especies europeas con la introducción de las mismas al continente  Americano. Su nombre viene de ‘Pozolli’, una palabra náhuatl que significa “espumoso” o “hervido”. 

 

El platillo consiste principalmente en un caldo con maíz cacahuacintle y carne de cerdo, aunque también podemos encontrarlo de pollo, y se acompaña en la mesa con diferentes ingredientes como lechuga, rábano, cebolla, orégano, jugo de limón, tostadas de maíz y salsa picante. Tradicionalmente se sirve en una  olla de barro denominado plato pozolero, que siendo de barro le da un sabor aún más característico de México y del pozole mismo.

 

Entre los ingredientes del platillo destaca el cacahuacintle, una variedad de maíz ancestral de gran tamaño que se puede encontrar en la temporada  de julio a octubre, y su uso principal en la gastronomía mexicana es en el pozole, por lo cuál también se le conoce como maíz pozolero.

 

Existen 3 tipos principales de pozole: verde, blanco y rojo, pero en cada estado del país hay diferentes variaciones en la preparación, así como pasa con el mole.

 

Al pozole verde se le agrega una mezcla de chiles verdes frescos, como chilaca o serrano, junto con tomatillo, epazote y ajo; el pozole rojo lleva chiles secos molidos que le aportan tanto color, como sabor al platillo, y los más utilizados son chile ancho, guajillo o pasilla.

El pozole blanco y el verde se preparan más en Guerrero y Baja California, y el rojo es más común en la Ciudad de México, Jalisco y Sinaloa.

 

Como distinción, en el estado de Guerrero se le suele agregar chicharrón al pozole, y ahí es también muy común tener los “jueves pozoleros”. Tradición que deberíamos de tener todos los capitalinos, ¿no creen? 

 

De igual manera, existe el pozole de mariscos. El más común es el de camarón y se acompaña con los mismos ingredientes que el tradicional, pero se le agrega caldo de camarón para resaltar el sabor del ingrediente principal.

 

Este platillo, así como muchos otros en la gastronomía mexicana, se han mantenido desde épocas prehispánicas y únicamente se ha ido adaptando a los tiempos y a la disponibilidad de ingredientes, pero forma parte de nuestra historia tanto cultural como gastronómica así que no lo perdamos, valoremos nuestras tradiciones y conservémoslas.