Psicología en la cocina

Publicado el
20 de
noviembre
,2018
Por am.chef

¿Sabías que meterte a la cocina hasta cierto punto libera estrés? ¿Has intentado, cuando estás muy cansado o preocupado, cocinarte algo aunque sea sencillo?

Psicólogos recomiendan a aquellas personas que tienen un nivel elevado de estrés en sus vidas entrar a la cocina a picar, amasar, aplanar o batir, entre otras actividades, pues ayudan a liberar estrés, ya que te aferras a una tarea y lo haces con tanta rabia que sacas del organismo eso que te preocupa, al salir de lo cotidiano, del trabajo, de los problemas familiares o sociales.

Comparemos picar con dibujar un mandala o manejar. Cuando se hace este tipo de tareas, al enfocarte en ella, liberas pensamientos para concentrarte en esa actividad. Es un poco como meditar, dejas de pensar en lo demás para estar al 100 en la tarea que tienes enfrente.

Al entrar a la cocina, los sentidos están todos involucrados en ella, necesitas no distraerte o los riesgos que se corren pueden ser grandes: quemarte, quemar la comida, cortarte, etcétera.

La creatividad sale a flote de una manera impresionante, primero debe de estar presente en la elección de la materia prima, su elaboración para sorprender a aquellos que la vayan a probar o incluso sólo para sorprendernos a nosotros mismos. La creatividad es parte indispensable al montar un `platillo, pues podemos jugar con los colores de los ingredientes, salsas e incluso el plato mismo, probar con diferentes texturas y con alturas. Además, hay que tener creatividad al momento de seguir una receta, obedecer órdenes, ser ordenado y pesar debidamente las cosas, ya que de otra manera la receta jamás saldría. Pero también es cierto que aunque el platillo no salga en un principio, cuando se practica y practica, todo se vuelve cada vez más fácil.

En una cocina, lo más increíble, es que sabemos que tenemos el control absoluto de las cosas, que sin nosotros la receta no saldría, nosotros somos el motor y los responsables de lo que pase dentro de ella.

Podemos imaginar, crear, dar toques personales o simplemente seguir lo que otra persona ya ha hecho. Además, al cocinar, recordamos situaciones vividas que nos llenan de felicidad, o simplemente algún olor que nos recuerda a un ser querido. Cocinar es recordar y recordar es volver a vivir.