Vino

Publicado el
09 de
octubre
,2018
Por am.chef

Cada persona tiene una historia distinta de los inicios del vino. Una de las personas que más me ha enseñado en el tema de vinos me contó la que posiblemente más me convence o quiero hacer que me convenza.  

Cuenta la leyenda que en épocas ancestrales una  mujer puso uvas a cocinar para hacer un jugo con éstas. El problema fue que, por irse al chisme, olvidó el jugo, y cuando regreso a casa estaba ya fermentando convirtiéndose en vino, y gracias a que en esas épocas de verdad nada se desperdiciaba, se lo dio al esposo y la sensación de después, ¡le encantó! Así que cada vez en más casas, se empezó a hacer esa bebida relajante que todo lo curaba.

Después, en épocas romanas —y esta es la parte que  más me gusta—, los reyes tomaban vino simplemente para que la comida supiera mejor. Recordemos que en esos  tiempos, la comida lo era todo. Aquí es cuando empezó el tema del maridaje, cuando las personas comenzaron a limpiarse la boca con el vino para que la comida supiera mejor.

 Y así logramos con el paso de los años, entender lo complejo pero extraordinario que es el complemento del vino con la comida, y hoy sabemos que da igual si es blanco, tinto o rosado, no hay reglas para maridarlo solamente con pescado o con carne. 

El chiste es que si estamos frente a un plato muy grasoso, tengamos también como acompañante un vino con los suficientes taninos como para que se pueda meter a todas las papilas gustativas y haga una limpieza profunda, y así cuando vuelvas a meterte un bocado nuevo a la boca, te sepa tan espectacular como el primero. 

Imaginemos un fetuccini Alfredo, que es una pasta muy grasosa. El primer bocado sabe a gloria, el segundo y el  tercero también, pero ya llegando al cuarto bocado, empieza a saber igual. Ahora imaginemos que tenemos una botella de vino tinto, por ejemplo un merlot con alto nivel de taninos, ¿qué pasa si cada 3 bocados, limpiamos nuestra boca con un poco de este vino? el cuarto bocado siempre sabrá al primero, así que con ayuda del vino, la comida siempre sabrá mejor.

Hagan la prueba de los 3 bocados, y les voy a dar un  tip al momento de escoger el maridaje perfecto, piensen más en la salsa que en la proteína, muchas veces es más importante la salsa que el mismo ingrediente principal.

 

9.octubre.2018